Conferencia de Seguridad y salud en el trabajo: el factor psicológico

Mentalismo Corporativo

Conferencia de Seguridad y Salud en el Trabajo… una experiencia diferente!

¿Y si algunos de los riesgos más importantes para nuestra seguridad en el trabajo no estuvieran únicamente en nuestro entorno, sino también en nuestra manera de interpretarlo?

Cuando hablamos de seguridad y salud en el trabajo, normalmente pensamos en procedimientos, equipos de protección, normas, señalizaciones y protocolos diseñados para evitar accidentes. Y, por supuesto, todos estos elementos son imprescindibles para garantizar unas condiciones de trabajo seguras. Sin embargo, hay un factor que a menudo no recibe toda la atención que merece y que influye directamente en nuestras decisiones y comportamientos: nuestra propia mente.

A lo largo de los últimos años, numerosas empresas han contado conmigo para impartir una conferencia sobre seguridad y salud en el trabajo, especialmente con motivo del Día Mundial de la Seguridad y Salud en el Trabajo, que se celebra cada 28 de abril. Mi propuesta parte de una perspectiva diferente a la que habitualmente encontramos en las jornadas de prevención de riesgos laborales. En lugar de centrarme exclusivamente en lo que debemos hacer para trabajar de manera segura, me interesa profundizar en algo que considero igual de importante: comprender por qué, en determinadas circunstancias, nuestra mente puede llevarnos a tomar decisiones que ponen en peligro nuestra seguridad y la de quienes nos rodean.

Como psicólogo, me interesa especialmente cómo construimos nuestra percepción de la realidad, cómo interpretamos la información que recibimos y hasta qué punto somos conscientes de los mecanismos mentales que condicionan nuestras decisiones. Y para explicar estos conceptos de una manera mucho más impactante, durante la conferencia realizo numerosas dinámicas y demostraciones de mentalismo en las que los propios asistentes descubren cómo su mente puede engañarles sin que sean conscientes de ello. Son experiencias que combinan sorpresa, participación y reflexión, y que me permiten mostrar de forma práctica algunos de los errores psicológicos que también pueden producirse en nuestro entorno laboral.

Porque una cosa es conocer las normas de seguridad y otra muy distinta es conseguir que nuestro comportamiento esté siempre alineado con ellas.

El peligro de trabajar en piloto automático

Nuestro cerebro es extraordinariamente eficiente. Una de sus grandes capacidades consiste en automatizar aquellos comportamientos que repetimos con frecuencia, permitiéndonos realizar numerosas tareas sin necesidad de prestarles toda nuestra atención consciente. Gracias a esta capacidad podemos conducir, escribir, caminar o realizar actividades complejas con un esfuerzo mental mucho menor del que necesitaríamos si tuviéramos que pensar cada movimiento.

En el entorno laboral, esta automatización resulta imprescindible. Sería imposible desarrollar determinadas actividades si tuviéramos que analizar conscientemente cada una de las pequeñas acciones que realizamos. El problema aparece cuando esa eficiencia mental nos lleva a dejar de prestar atención a situaciones en las que las circunstancias han cambiado o en las que una decisión requiere una evaluación consciente del riesgo.

Pensemos, por ejemplo, en un trabajador que lleva años realizando una misma operación. Conoce perfectamente su trabajo, tiene experiencia y probablemente ha ejecutado ese procedimiento cientos o miles de veces sin que haya ocurrido ningún incidente. Precisamente esa familiaridad puede llevarle a desarrollar una sensación de seguridad que no siempre se corresponde con el riesgo real. Poco a poco, determinadas comprobaciones pueden parecerle innecesarias, algunas precauciones pueden convertirse en simples formalidades y ciertas decisiones pueden empezar a tomarse de manera automática.

Durante la conferencia realizo varias demostraciones de mentalismo relacionadas precisamente con estos automatismos. Son experiencias en las que los participantes comprueban cómo su cerebro anticipa respuestas, completa información que no tiene o interpreta una situación siguiendo patrones que ha aprendido previamente. Lo verdaderamente interesante es observar sus reacciones cuando descubren que han cometido un error sin darse cuenta. En ese momento, algo que podría parecer una simple explicación sobre el funcionamiento de la atención se convierte en una experiencia personal difícil de olvidar.

Y es precisamente ahí donde aparece la reflexión que me interesa provocar: si nuestra mente puede engañarnos en una situación aparentemente sencilla, ¿qué puede suceder cuando estamos realizando una tarea rutinaria y dejamos de prestar atención a un posible riesgo?

No significa que la experiencia sea negativa. Todo lo contrario. La experiencia es uno de nuestros mejores recursos para trabajar de manera segura, siempre que no se convierta en una excusa para dejar de observar, cuestionar y prestar atención.

Resistencia al cambio

La intuición no siempre es lo que creemos

Otro de los aspectos que abordo en esta conferencia es la intuición. Todos hemos escuchado alguna vez expresiones como «llevo tantos años haciendo esto que sé perfectamente cuándo algo es peligroso» o «no te preocupes, tengo experiencia y sé lo que hago». Son afirmaciones comprensibles, pero esconden una cuestión psicológica especialmente interesante: ¿hasta qué punto podemos confiar en nuestras sensaciones cuando hablamos de seguridad?

La intuición es un mecanismo fascinante que nos permite reconocer patrones y tomar decisiones con rapidez basándonos, en muchas ocasiones, en aprendizajes acumulados a lo largo de nuestra experiencia. Pero no todas las sensaciones que interpretamos como intuiciones son realmente el resultado de un conocimiento fiable. A veces confundimos la familiaridad con la seguridad, la confianza con la competencia o la ausencia de accidentes anteriores con la ausencia de peligro.

Para explorar estas diferencias, durante mi conferencia propongo distintas experiencias de mentalismo en las que los asistentes deben tomar decisiones, confiar en sus impresiones o intentar anticipar lo que va a suceder. Lo sorprendente es descubrir cómo podemos llegar a estar completamente convencidos de algo que finalmente resulta no ser cierto. A través de estas demostraciones, podemos reflexionar sobre la facilidad con la que confundimos nuestras sensaciones con evidencias y sobre la necesidad de aprender a distinguir entre una intuición fundamentada y una simple impresión subjetiva.

Que algo haya funcionado durante mucho tiempo no significa necesariamente que sea seguro. Y que nunca nos haya ocurrido nada no garantiza que no pueda ocurrirnos en el futuro.

Por eso, uno de los mensajes que intento transmitir es que debemos aprender a distinguir entre una intuición fundamentada en la experiencia y una simple sensación de confianza que puede llevarnos a subestimar determinados riesgos. En seguridad laboral, la intuición puede ayudarnos a detectar situaciones anómalas, pero nunca debería sustituir las comprobaciones, las medidas preventivas ni los procedimientos establecidos.

Conferencia interactiva diferente

Aprender a observar a los demás también es una forma de prevenir

Cuando pensamos en seguridad laboral, solemos centrarnos en nuestros propios comportamientos. Sin embargo, la seguridad en una organización es una responsabilidad compartida y nuestra capacidad para observar a quienes nos rodean puede convertirse en una herramienta de prevención extraordinariamente valiosa.

En muchas ocasiones, nuestros compañeros nos están proporcionando información sin necesidad de decir una sola palabra. Un cambio de comportamiento, una expresión de preocupación, una reacción poco habitual, señales de cansancio o una actitud de distracción pueden indicarnos que algo merece nuestra atención. Evidentemente, ninguna de estas señales permite saber con certeza qué le sucede a una persona, pero sí puede ayudarnos a identificar situaciones en las que sería conveniente acercarnos, preguntar y ofrecer ayuda.

Como psicólogo, considero especialmente importante desarrollar esta capacidad de observación sin caer en interpretaciones precipitadas. No se trata de convertirnos en expertos en lenguaje corporal ni de pretender adivinar lo que piensa otra persona. Se trata de prestar más atención a quienes trabajan con nosotros, comprender que su estado físico y psicológico puede influir en su seguridad y crear entornos en los que resulte natural interesarnos por el bienestar de los demás.

Este es otro de los momentos de la conferencia en los que recurro al mentalismo para hacer que los participantes experimenten la diferencia entre observar e interpretar. A través de distintas dinámicas, jugamos con la percepción, la atención y las conclusiones que extraemos del comportamiento de otras personas. Los asistentes descubren que, en ocasiones, no vemos todo lo que sucede delante de nosotros y que otras veces interpretamos señales a partir de nuestras propias expectativas. Estas experiencias nos ayudan a comprender la importancia de prestar atención a los detalles, pero también de no confundir nuestras interpretaciones con certezas.

Una verdadera cultura preventiva no consiste únicamente en cumplir individualmente unas normas, sino también en desarrollar una actitud colectiva de cuidado, atención y responsabilidad.

Las creencias limitantes: cuando nuestra mente se resiste a trabajar de manera más segura

Si tuviera que elegir uno de los aspectos psicológicos que más me interesan en relación con la seguridad y salud en el trabajo, probablemente sería el papel que desempeñan nuestras creencias a la hora de aceptar o rechazar los cambios.

Todos construimos a lo largo de nuestra vida una serie de creencias que nos ayudan a interpretar la realidad y a decidir cómo debemos actuar. Muchas de ellas resultan útiles, pero otras pueden acabar convirtiéndose en auténticas barreras que nos impiden modificar comportamientos, aceptar nuevas ideas o reconocer oportunidades de mejora.

En el ámbito de la prevención de riesgos laborales, estas creencias pueden manifestarse de maneras muy diferentes. «Siempre lo hemos hecho así», «nunca ha pasado nada», «este procedimiento nuevo es demasiado complicado», «antes trabajábamos sin tantas medidas de seguridad» o «a mí no me va a pasar» son expresiones que reflejan formas de interpretar la realidad que pueden dificultar la implantación de nuevas medidas preventivas.

Lo interesante es que, en muchas ocasiones, ni siquiera somos conscientes de que estamos tomando decisiones condicionados por estas creencias. Pensamos que estamos actuando de manera racional, cuando en realidad estamos defendiendo una forma de hacer las cosas simplemente porque nos resulta familiar, porque estamos acostumbrados a ella o porque cambiarla nos exige un esfuerzo adicional.

En esta parte de la conferencia de seguridad y salud, las demostraciones de mentalismo adquieren un papel especialmente interesante porque me permiten poner a prueba algunas de las certezas de los propios asistentes. Mediante experiencias sorprendentes, descubren cómo sus expectativas pueden condicionar lo que perciben, cómo interpretan la información para hacerla encajar con aquello que ya creen y hasta qué punto puede resultarles difícil contemplar una posibilidad diferente. No necesito limitarme a explicarles que nuestra mente puede encerrarnos en determinados patrones de pensamiento: ellos mismos lo comprueban a través de las dinámicas.

Y cuando descubrimos que algo que considerábamos absolutamente evidente puede no serlo, estamos mucho más preparados para plantearnos una pregunta fundamental: ¿cuántas de nuestras decisiones cotidianas están condicionadas por creencias que nunca nos hemos detenido a cuestionar?

Aquí aparece una de las grandes paradojas de nuestra mente: somos capaces de reconocer racionalmente la importancia de mejorar la seguridad y, al mismo tiempo, resistirnos emocionalmente a modificar determinados hábitos que sabemos que deberíamos cambiar.

El problema es que, cuando hablamos de seguridad y salud en el trabajo, esa resistencia no afecta únicamente a nuestra capacidad de adaptación. Puede tener consecuencias para nuestra integridad física y psicológica y también para la seguridad de nuestros compañeros.

Por eso, en mi conferencia de seguridad y salud invito a los asistentes a cuestionar algunas de sus creencias más arraigadas y a descubrir cómo nuestra mente puede llevarnos a rechazar oportunidades de mejora que tenemos delante de nosotros. No se trata de cambiar por cambiar ni de aceptar cualquier procedimiento sin comprenderlo, sino de desarrollar una actitud más abierta, crítica y consciente que nos permita reconocer cuándo nuestros hábitos y nuestras creencias están dificultando nuestra adaptación a formas de trabajar más seguras.

Liderazgo personal y actitud

Una conferencia sobre seguridad y salud en el trabajo que se vive, no solo se escucha

Siempre he pensado que uno de los grandes desafíos de cualquier conferencia de seguridad y salud es conseguir que sus mensajes no se queden únicamente en ideas interesantes que los asistentes escuchan durante un rato y olvidan poco después. Cuando hablamos de seguridad laboral, este desafío resulta todavía más importante, porque nuestro verdadero objetivo no es simplemente transmitir conocimientos, sino contribuir a que las personas reflexionen sobre sus comportamientos y tomen decisiones más seguras.

Por esa razón, mi conferencia de seguridad y salud no es una presentación convencional sobre prevención de riesgos laborales. Es una experiencia en la que combino mis conocimientos de psicología con numerosas dinámicas participativas y demostraciones de mentalismo distribuidas a lo largo de toda la intervención. El mentalismo no aparece únicamente como un momento puntual para sorprender al público, sino que forma parte de la manera en la que construyo y explico los diferentes conceptos. Cada demostración me sirve para ilustrar algún mecanismo psicológico relacionado con nuestra percepción, nuestra atención, nuestras decisiones o nuestras creencias.

En algunos momentos, los asistentes comprueban cómo su atención puede dejar escapar información importante; en otros, descubren cómo sus expectativas condicionan sus interpretaciones o cómo pueden llegar a conclusiones equivocadas con una seguridad sorprendente. Todo ello ocurre en un ambiente participativo, lleno de momentos inesperados, en el que la sorpresa y el humor se convierten en aliados para transmitir mensajes que considero especialmente importantes.

La clave está en que los participantes no reciben únicamente una explicación teórica sobre cómo funciona su mente. Experimentan personalmente cómo su mente puede engañarles y descubren que muchas de las cosas que damos por seguras no siempre son tan evidentes como creemos. Después de cada experiencia, analizamos qué ha sucedido y establecemos una conexión con situaciones que pueden producirse en el entorno laboral.

Porque hay una diferencia importante entre que alguien nos explique que nuestra percepción puede equivocarse y comprobar personalmente que acabamos de ser víctimas de uno de esos errores. Cuando lo experimentamos, el mensaje adquiere una dimensión completamente diferente y nos invita a cuestionar algunas certezas que hasta ese momento dábamos por sentadas.

Ese es precisamente el valor que busco aportar con esta conferencia de seguridad y salud: utilizar el mentalismo como una herramienta para hacer visibles algunos de los mecanismos invisibles de nuestra mente y ayudar a los trabajadores a comprender cómo pueden influir en su seguridad.

Una conferencia de seguridad y salud en el trabajo para todos los públicos

Una de las características que considero especialmente valiosas de esta conferencia de seguridad y salud es su carácter transversal. Cuando hablamos de seguridad y salud en el trabajo, podemos pensar que los mensajes están dirigidos principalmente a personas que desarrollan actividades con riesgos físicos evidentes, como trabajadores de fábricas, instalaciones industriales o entornos de producción. Sin embargo, los mecanismos psicológicos que abordo durante la conferencia afectan absolutamente a todos, independientemente del trabajo que desempeñen o de su nivel de responsabilidad dentro de la organización.

Los automatismos, los errores de percepción, la confianza excesiva en nuestras decisiones o la resistencia a cambiar determinados hábitos no son exclusivos de ningún colectivo profesional. Pueden afectar a un operario que realiza una tarea rutinaria, a un empleado que trabaja en una oficina o a un directivo que debe tomar decisiones que influyen en la seguridad y el bienestar de otras personas. Cambian las situaciones y sus posibles consecuencias, pero los procesos mentales que intervienen son esencialmente los mismos.

Precisamente por eso, he diseñado esta conferencia de seguridad y salud para que pueda llegar a cualquier persona de la organización. No requiere conocimientos previos de psicología ni de prevención de riesgos laborales, porque los conceptos se explican de una manera cercana y accesible, utilizando ejemplos cotidianos y numerosas dinámicas de mentalismo que permiten comprenderlos de forma intuitiva. Los asistentes no tienen que realizar un esfuerzo para entender complejas teorías psicológicas, sino que descubren su significado a medida que participan en experiencias sorprendentes que les permiten comprobar cómo funciona su propia mente.

Este formato hace que la conferencia de seguridad y salud resulte especialmente adecuada para jornadas corporativas en las que participan personas de diferentes departamentos, perfiles profesionales y niveles jerárquicos. Trabajadores, personal de oficina, mandos intermedios y directivos pueden compartir una misma experiencia, reconocerse en las situaciones que planteamos y extraer conclusiones aplicables a su propia realidad profesional.

Y hay algo que para mí resulta fundamental: que una conferencia de seguridad y salud aborde un tema tan importante como la seguridad y salud en el trabajo no significa que tenga que ser seria en su formato o complicada de seguir. Todo lo contrario. A través del mentalismo, la participación, la sorpresa y el humor, consigo crear una experiencia dinámica y entretenida en la que los asistentes disfrutan mientras descubren conceptos que les invitan a reflexionar sobre su comportamiento.

Porque cuando conseguimos que las personas se involucren, se sorprendan y disfruten de lo que están viviendo, también creamos unas condiciones mucho más favorables para captar su atención y hacer que los mensajes resulten significativos. Ese es uno de los objetivos de mi propuesta: convertir una jornada de seguridad y salud en el trabajo en una experiencia compartida, fácil de seguir, comprender y disfrutar, que conecte con todas las personas de la organización.

El Día Mundial de la Seguridad y Salud en el Trabajo: una oportunidad para cambiar nuestra mirada

Cada 28 de abril, muchas organizaciones aprovechan la celebración del Día Mundial de la Seguridad y Salud en el Trabajo para organizar jornadas de sensibilización, encuentros con sus empleados y actividades destinadas a reforzar la cultura preventiva. Considero que estas iniciativas son especialmente valiosas cuando conseguimos ir más allá de recordar las normas de seguridad y ofrecemos a los trabajadores nuevas herramientas para comprender y mejorar sus propios comportamientos.

Después de haber participado en numerosas jornadas de este tipo, sigo convencido de que incorporar la perspectiva psicológica a la prevención de riesgos laborales nos permite abordar algunas cuestiones fundamentales que no siempre se contemplan desde los enfoques más tradicionales.

¿Por qué seguimos haciendo algo de una determinada manera cuando sabemos que existe una alternativa más segura? ¿Por qué nos cuesta reconocer que podemos estar equivocados? ¿Por qué dejamos de prestar atención cuando una tarea nos resulta demasiado familiar? ¿Y cómo podemos aprender a observar mejor nuestro entorno y a las personas que trabajan con nosotros?

Estas son algunas de las preguntas que planteo durante mi conferencia de seguridad y salud y que voy explorando con los asistentes a través de demostraciones de mentalismo, experiencias participativas y reflexiones basadas en la psicología. Mi intención es que cada persona pueda reconocerse en algunas de las situaciones que planteamos y descubra hasta qué punto su propia mente puede estar condicionando decisiones que considera completamente racionales.

No pretendo sustituir la formación técnica ni las medidas preventivas que las empresas deben implantar, sino complementarlas con una reflexión sobre la influencia que tienen nuestros procesos psicológicos en la seguridad.

Porque una organización puede disponer de excelentes procedimientos, equipos e instalaciones, pero también necesita personas capaces de prestar atención, cuestionar sus automatismos, aceptar los cambios y comprender que sus decisiones pueden influir en la seguridad de los demás.

Formaciones incompany de Javier Luxor

La seguridad comienza también en nuestra manera de pensar

Me gusta terminar esta reflexión con una idea que considero especialmente importante. Nuestro cerebro no nos muestra la realidad de una manera completamente objetiva. La interpreta a partir de nuestra experiencia, nuestros hábitos, nuestras expectativas y nuestras creencias. La mayoría de las veces, estos mecanismos nos ayudan a desenvolvernos de manera eficiente, pero en determinadas circunstancias también pueden hacernos pasar por alto riesgos, interpretar incorrectamente una situación o confiar demasiado en decisiones que deberíamos revisar.

Esta es una de las grandes reflexiones que intento provocar a través de las diferentes experiencias de mentalismo que realizo durante la conferencia de seguridad y salud. Cuando los asistentes descubren que su propia mente puede engañarles incluso en situaciones aparentemente sencillas, empiezan a comprender la importancia de cuestionar algunas de sus certezas y de mantener una actitud más consciente ante aquello que sucede a su alrededor.

Tomar conciencia de estas limitaciones no significa desconfiar constantemente de nosotros mismos, sino desarrollar una forma de pensar más abierta, más atenta y más dispuesta a cuestionar aquello que damos por seguro.

Creo que este es uno de los grandes retos de la seguridad y salud en el trabajo: conseguir que la prevención no sea únicamente un conjunto de normas que debemos cumplir, sino una forma de relacionarnos con nuestro entorno, con nuestros compañeros y con nuestras propias decisiones.

Porque, en ocasiones, el primer paso para trabajar de una manera más segura no consiste en cambiar lo que hacemos, sino en cambiar la forma en la que pensamos sobre lo que hacemos.

Y ese es precisamente el objetivo de mi conferencia de seguridad y salud: ayudar a las personas a descubrir, mediante experiencias sorprendentes que les hacen cuestionar su propia percepción de la realidad, que comprender mejor el funcionamiento de nuestra mente también puede ayudarnos a construir entornos de trabajo más seguros.


¿Estás organizando una jornada de seguridad y salud en el trabajo para tu empresa?

Si buscas una conferencia de seguridad y salud diferente para el Día Mundial de la Seguridad y Salud en el Trabajo o para una jornada interna de prevención de riesgos laborales, te invito a descubrir una propuesta que combina psicología, participación y numerosas demostraciones de mentalismo para ayudar a los trabajadores a reflexionar sobre su seguridad desde una perspectiva diferente.

Una conferencia de seguridad y salud pensada para todos los públicos, desde trabajadores de entornos industriales hasta personal de oficina, mandos intermedios y directivos. Su formato dinámico, participativo y sorprendente hace que resulte fácil de seguir y comprender, independientemente de los conocimientos o la experiencia de cada asistente. Una experiencia que permite disfrutar, aprender y reflexionar sobre algo que nos afecta a todos: cómo nuestra manera de pensar influye en las decisiones que tomamos y en nuestra propia seguridad y la de quienes nos rodean.

Descubre mi conferencia de seguridad y salud en mi web: www.javierluxor.es.

Javier Luxor