Ceguera por inatención: Lo que no vemos mientras miramos

Ceguera por inatención

Qué es la ceguera por inatención?

Hoy, millones de personas van a levantar la vista hacia el cielo para contemplar el eclipse total de sol, el primero visible desde España en más de cien años. Durante esos pocos minutos de oscuridad, toda la atención estará arriba, en el sol. Y en ese justo momento, cuando los ojos están fijos en el maravilloso espectáculo que nos ofrece la naturaleza, lo que queda fuera de nuestro foco: el resto de la ciudad, las personas alrededor, lo que ocurre a pocos metros… simplemente dejará de existir para la mayoría.

Esta claro que no porque realmente haya desaparecido, sino porque la atención tiene sus límites y casi nunca los tenemos en cuenta cuando nos enfocamos en algo.

En el liderazgo ocurre exactamente lo mismo. Y es tan común que hasta tiene nombre: Ceguera por inatención.

Los psicólogos Daniel Simons y Christopher Chabris publicaron en 1999 uno de los experimentos más citados de la psicología cognitiva. Pedían a los participantes que contaran los pases de un equipo de baloncesto en un vídeo. Al terminar, preguntaban si habían visto al gorila.

La mayoría no lo había visto. Un gorila en el centro de la pantalla, caminando entre los jugadores, que había pasado completamente desapercibido porque la atención estaba concentrada en otra tarea. Lo llamaron ceguera por inatención: cuando enfocamos la atención en algo con intensidad, literalmente dejamos de procesar lo que no forma parte de ese foco, aunque esté justo delante de nosotros.

Por cierto, como este video si hizo tan famoso, publicaron otro para “engañar” a la gente que ya sabía que aparecía un gorila. Es un video genial porque nos demuestra que como ya sabemos que va a salir un gorila, ponemos la atención en el gorila y dejamos por ello de ver otras cosas en el video. Si no lo has visto te recomiendo que lo busques para que te des cuenta de como es algo que nos sucede sin ser consciente de ello.

Un estudio publicado en 2024 en Organizational Behavior and Human Decision Processes confirmó que la ceguera por inatención es especialmente importante en líderes con alta carga de responsabilidad, precisamente porque su foco de atención está constantemente ocupado con prioridades de alto impacto. Cuanto más importantes son las cosas en las que piensas, más cosas dejan de estar en tu campo de visión.

En el entorno empresarial, los gorilas pasan continuamente. Imagina que llevas semanas completamente absorbido por un proyecto estratégico que exige toda tu energía. Reuniones, decisiones, presión…

Y mientras tanto, en tu equipo, alguien empieza a desconectarse, otro lleva tiempo con una carga de trabajo elevada, y la dinámica y los procesos, que deberían haberse corregido hace meses, sigue creciendo sin control. No lo ves porque no puedes verlo: tu atención tiene dueño, y ese dueño es el proyecto. Cuando finalmente salgas de esa fase, algunos de esos gorilas ya habrán cruzado toda la pantalla.

O piensa en esto relacionado también con la ceguera por inatención: un equipo directivo pasa meses con la vista puesta en los resultados trimestrales, haciendo un seguimiento milimétrico de cada indicador financiero. Y durante ese mismo periodo, uno de sus competidores está creando algo que posiblemente vaya a cambiar las reglas del juego por completo. Y esto puede pasar desapercibido, no porque nadie pudiera verlo, sino porque nadie estaba mirando en esa dirección (estaban con la atención puesta en otra dirección).

El foco estaba demasiado ocupado con lo más urgente como para tener espacio para lo que todavía no lo era pero que ya estaba teniendo lugar.

Además, la ceguera por inatención tiene un efecto sobre los equipos que pocas veces se tiene en cuenta. Las personas que te rodean saben cuándo estás completamente absorbido por algo. Y aprenden, más rápido de lo que imaginas, qué tipo de información tiene posibilidades de llegar hasta ti y cuál no merece la pena intentarlo. Cuando el foco del líder está muy concentrado, el flujo de información que le llega se estrecha de forma automática. Y eso puede ser especialmente peligroso en los momentos en que más necesitas tener una imagen completa.

Qué puedes hacer con todo esto?

Lo primero es programar de forma deliberada momentos de visión periférica. No para distraerte de lo importante, sino para hacer una revisión activa de lo que no está en tu foco habitual. Una vez a la semana, hazte esta pregunta: ¿qué estoy dejando de ver porque mi atención está en otro sitio?

Lo segundo es tener a alguien de confianza que te cuente lo que tú no estás viendo. No como un filtro que te proteja de las malas noticias, sino alguien que tenga acceso a partes de la realidad que a ti no te llegan y que se sienta con libertad para comunicártelas. Esa figura, bien utilizada, vale más que cualquier sistema de “reporting” estandarizado.

Y lo tercero: cada vez que algo importante ocupe por completo tu atención, nómbralo en voz alta con tu equipo. «Voy a estar muy metido en esto las próximas semanas, así que necesito que me aviséis si veis algo que yo pueda estar pasando por alto.» Esa frase sola cambia por completo toda la dinámica. Das permiso. Y el permiso es lo que activa el flujo de información que de otra forma nunca llegaría.

En el escenario del teatro, la ceguera por inatención es una herramienta de trabajo. Se llama misdirection: dirigir la atención del público hacia un punto concreto para que lo que ocurre en otro lugar pase completamente desapercibido. Hoy, mientras todo el mundo mira al cielo, yo estoy pensando en todos los gorilas que están cruzando la pantalla durante las reuniones de media España 😉

Ten esto siempre en mente: no siempre fallas por no mirar. A veces fallas por mirar demasiado fijo en el mismo sitio.

Javier Luxor es psicólogo organizacional, ingeniero e ilusionista psicológico. Conferenciante y autor de «El pequeño libro de la influencia y la persuasión«.